martes, 22 de enero de 2013

Fushigi Yûgi - Reseña


Nos hayamos ante el trabajo más conocido y aclamado de Yuu watase, y su primera serie en pisar nuestro país cosechando un impresionante éxito que la haría convertirse en una de las autoras más importantes de shôjo, siguiendo la estela que abrieron Wataru Yoshizumi, las CLAMP o Naoko Takeuchi.

La historia nos presenta un argumento que es bastante típico en un primer momento: chica que viaja a un mundo paralelo y debe pasar por infinidad de pruebas y aventuras entre las que conseguirá hallar el amor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Fushigi Yûgi es su segunda serie larga tras una comedia de enredos. Eso supone un cambio bastante importante y puede explicar el comienzo poco innovador, que en cambio acaba dando paso al desarrollo de una historia capaz de enganchar al lector. 

El momento en que se puede establecer el gran cambio de registro es la aparición de la Sacerdotisa de Seiryû. Miaka asume que debe cumplir su misión de invocar a Suzaku aunque eso la lleve a ponerse contra un ser muy querido para ella. 

En cuanto a los personajes, el protagonismo absoluto se lo llevan Miaka y Tamahome, pareja que luchará mucho para poder llegar a estar juntos teniendo momentos muy buenos a lo largo de la historia, pero otros pueden llegar a cansar al lector por repetición de esquema trágico: separación obligatoria junto a reencuentro emotivo. 

Luego, individualmente, cada uno de ellos madurará a lo largo de los 18 tomos. Miaka dejará de ser una niña que solo piensa en divertirse para ser una mujer fuerte dispuesta a hacer cualquier cosa necesaria por llevar a cabo su tarea y proteger a los que ama. Tamahome aprende a ver más allá de su familia y entenderá que tiene algo más por lo que luchar. 

Aún así, son los secundarios los que despiertan mayor interés en la trama. Cada uno de ellos es único, con personalidades muy marcadas y con sus propias historias que antes o después se acaban descubriendo. Con ellos se ve como los malos no son tan malos y los buenos tampoco son santos. Hay que destacar que no sólo Miaka y Tamahome evolucionan, todos los secundarios crecen a lo largo del manga a medida que van superando los acontecimientos que los marcaron en su pasado. 

Otro elemento que no falta en las historias de Yuu Watase, desde sus primeros oneshots, es el humor. Un sello característico que podemos seguir encontrando hoy en día y con el que mete escenas cómicas en cualquier momento, por dramática que pueda ser la situación. Además, cada personaje tiene una extravagancia que puede sacar más de una risa al lector: Miaka es una glotona insaciable, Tamahome está obsesionado con el dinero, Hotohori es un narcisista… 

El dibujo no llega a ser una maravilla, y mucho menos si lo comparamos con el de la precuela, Fushigi Yûgi – Genbu el origen de la leyenda. A Yuu Watase le falta pulirlo mucho y esa evolución la veremos a lo largo de todas sus historias. Aún así, durante los 18 tomos que dura Fushigi Yûgi va mejorando poco a poco y pese a ser una autora bastante novata por aquel entonces, el dibujo es agradable de ver y cumple plenamente su función. 

La edición original de Glénat es bastante buena. Tiene una traducción impecable, con un uso de multitud de frases hechas y refranes que sustituyen perfectamente las expresiones originales. La edición también tiene un buen trabajo en los textos sobre tramas. Por el contrario, la elaboración de portadas no tiene ningún respeto a las originales cambiando las ilustraciones de la versión japonesa por otras de libre elección. En cuanto a la edición catalana y la más reciente reedición de lujo, siguen la kanzenban japonesa de manera idéntica, tanto en portadas como en ilustraciones a color interiores. 

Con Fushigi Yûgi, Yuu Watase no creó solo un manga de 18 tomos, sino todo un universo que se puede considerar ya como uno de los clásicos del shôjo. Si bien, tiene momentos en los que los protagonistas pueden llegar a resultar cansinos, otros se quedan grabados de la fuerza que llegan a tener. Es una historia que puede ser disfrutada por cualquier público, pues aunque tiene un romance como elemento principal, la aventura, la acción, el humor y el desarrollo de los personajes son elementos con los que podría disfrutar cualquier persona no acostumbrada a leer el género. 

VALORACIÓN 

Historia: 8 
Originalidad: 7 
Dibujo: 7 
Edición: 8

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